Representación del universo

Mandala, que en sanscrito significa círculo, constituye una representación del universo.

Un Mandala es una serie de formas concéntricas, que sugieren una travesía entre diferentes dimensiones. En su esencia no sólo pertenece a la tierra sino también al macrocosmos y microcosmos, a los más grandes procesos estructurales asi como a los más pequeños. Un Mandala es el paso entre ambos.

Los tantras budistas describen gran número de mandalas, adecuados a diferentes tipos de personas, aunque su estructura es idéntica. El budismo esotérico japonés utiliza dos clases de mandalas, el Mundo del Útero y el Mundo del Diamante, correspondientes a dos técnicas de meditación: la primera incrementa la atención y la segunda la concentración.

Para los Occidentales la reintroducción popular del Mandala se inicia con Carl G. Jung, quien redescubrió el Mandala como un recurso estructural básico en la tradicion alquímica del Oeste, y como una forma artística terapeútica integrativa creada por los pacientes en su propia búsqueda de individuación.

El mandala y su constante

La universalidad del Mandala radica en su constante: el principio del centro. El centro es el comienzo del Mandala como es el comienzo y origen de toda forma y de todo proceso, inclusive de las extensiones de las formas en el tiempo.

El centro es símbolo del potencial eterno. De la misma inagotable fuente nacen y se desarrollan todas las semillas, todas las células descubren sus funciones; incluso en el centro del átomo no hay nada sin el núcleo, su semilla-sol alrededor de la cual giran sus particulas componentes.

El principio cósmico a través del cual se sostienen las formas perceptibles, y que gobierna el proceso de transformación de todas las cosas. Esto sólo se realiza porque el principio del centro se manifiesta a través del hombre, a través de una flor o una estrella de la misma forma; en ello podriamos descubrir nuestro parecido cósmico-nuestra comunidad cósmica.

El Mandala debe ser construido con mucho cuidado y concentración. El simboliza varios niveles de autoconocimiento del individuo así como niveles de la energía que unifica y cura. Hacer un Mandala es una actividad universal, un ritual de auto-integración.

por Graciela Paula Caldeiro